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Estampa del sendero No. 111

Aquella tarde, en el poniente augusto,
La llamarada del sol era una pira,
como de algún Atrida,
o de algún justo.
Llamarada de luz o de mentira.
Que incendiaba el espacio,
Y parecía,
que el sol al estrellar sobre la cumbre,
su mole vibradora de centellas,
se trocaba en mil átomos lumbre,
y esos átomos eran las estrellas.

Amado Nervo.


Así como se describe en esta poesía, así nos acontecía en ese atardecer, estábamos en un mágico lugar cercano a la majestuosa volcána, la singular (mujer dormida), el iztlazíhuatl.
Los últimos fulgores del atardecer en el poniente y los primeros tintes del azul de la noche, destacaban la blancura del avanzado creciente lunar que se asomaba entre los ramajes del los pinos y de los abetos.
Acabábamos de realizar una ceremonia de la tradición indígena en el interior de un gran parque lleno de vegetación donde en un claro había una enorme piedra en cuya superficie se encontraban grabadas las figuras del sol y de la luna.
¡cuanta belleza nos rodeaba! esta nos inundaba los espacios de nuestras mentes, llenándolas de paz armonía y belleza.
Y callaba todo ser y toda cosa…
Y eran aquella noche misteriosa
Jardín azul de margaritas de oro
A. N.

Habíamos iniciado nuestro peregrinaje para visitar y hacer ceremonias en lugares sagrados de la tradición indo-americana, el viernes 2 de enero del 2004.
Inicialmente llegamos al centro ceremonial de la ciudad de Tula Hidalgo, metrópoli en otros tiempos de la cultura tolteca.
Ascendimos a la pirámide de Quetzalcóatl que es la principal de este centro. Ahí se encuentran las colosales esculturas de los guerreros Atlantes.
cada una de ellas se compone de 4 secciones que embonan una en otra alcanzando una altura de 4.60mts.
Representan guerreros ricamente ataviados, con un tocado que simula una banda cuajada de estrellas, rematando con plumas.
También había en esta pirámide donde se realizaban actividades sacras, representaciones del mítico Quetzalcóatl, en su manifestación de tlahuizcalpantecutli ó sea de Venus, estrella de la mañana.
Cuanta grandeza hay en el pasado histórico de México, manifestado en los pétreos vestigios que en su silencio nos comunican la grandeza de los imperios que existieron en estas regiones.

Después de purificarnos con el aromático copal y mirra de los sahumerios, ascendimos a la planicie de la pirámide en caminata sagrada, serpenteando hasta llegar a los colosales monumentos de los Atlantes Toltecas.
Ahí realizamos una ceremonia meditativa, con la anuencia de los guardianes del lugar.
Al regresar nos deteníamos a observar los puestos de los buhoneros, que ofrecían diferentes artículos algunos de ellos de gran fineza, relacionados con las representaciones diversas del centro ceremonial.
Al dirigirnos hacia el final de nuestro destino llegamos de paso a Teotihuacan, a disfrutar de los deliciosos platillos típicos que se ofrecen en los lugares cercanos a la ciudad.
Por la noche llegamos los integrantes del peregrinaje en diversos vehículos al poblado de santa María Tlalmanalco en el estado de México, donde la muy Resp. Hna. Getuls Ernestina Guzmán Vázquez nos esperaba para hospedarnos en su agradable vivienda.

A temprana hora realizamos la Ceremonia Cósmica, frugal desayuno, el mercado de la ciudad de Amecameca era lleno de colorido de la diversidad de frutas y verduras que formaban con sus diferentes variedades un mosaico de vivos colores.

Después de adquirir las provisiones, nos dirigimos a un lugar situado en medio de los volcanes Popocatépetl, e Ixtlazihuatl.
El Resp. Hno. Ernesto Ramírez había planeado este peregrinaje basado en su inspiración interna y un conjunto de símbolos que había recibido y conjugado para la realización del peregrinaje.
En las alturas hicimos una hermosa ceremonia, saturados de aromas de los árboles que nos rodeaban, paisaje y copal que al purificarnos nos trasportaba a la dimensión ceremonial.
¡Que maravilla! El lugar era de singular belleza acentuado con la frescura del viento.
Formamos un círculo de flores y frutas las cuales sirvieron de ofrenda en el trabajo ceremonial que realizamos.
En el cielo alrededor del sol se formo un círculo brillante con los colores del arco Iris
De regreso en un lugar rodeado de vegetación disfrutamos de los deliciosos antojitos del lugar: los tlacoyos, los taquitos, las quesadillas de flor de calabaza, huazontle, queso, champiñones, etc… sin faltar las gorditas y las tostadas acompañadas de las deliciosas bebidas.
La "Capilla Abierta" situada en el costado derecho del templo de San. Luis Obispo, en el municipio de Tlalmanalco, Edo. de México es algo digno de contemplarse.
El Sr. Dn. Florencio, guardián y guía de este lugar, nos explicaba la importancia de este sitio tanto en el pasado como en el presente, al frente tiene cinco amplios arcos esculpidos al estilo gótico y bizantino y coronados con capiteles al estilo griego, en este lugar se oficiaba a cielo abierto las ceremonias religiosas en tiempos pasados.
Don. Florencio participo en la Cadena de Unión y concentración que realizamos en este magnético lugar.
Después de despedirnos de la M. Resp. Getuls Ernestina Guzmán, nos dirigimos al Centro Ceremonial de Teotihuacan, ahí nos encontramos con viejos amigos. Recorrimos el extenso lugar lleno de grandeza, de magia y de esa singular belleza que nos traslada a la dimensión de la armonía y de la belleza.
Al caer la tarde regresamos a nuestros destinos.

Y callaba todo ser y toda cosa…
Y era aquella noche misteriosa,
Jardín azul de margaritas de oro
a.n.

Con mi amor de Maestro.

Gurú Pedro Enciso Ruvalcaba.